Feria Nacional de Clubes de Ciencias, MEC - DICyT Uruguay

Los días 18 y 19 de octubre tuve la suerte de viajar a Minas en el Departamento de Lavalleja, Uruguay, para visitar y participar de las actividades académicas de la 26° Feria Nacional de Clubes de Ciencias organizada por el Ministerio de Cultura y Educación, el Departamento de Cultura Científica de la Dirección de Innovación, Ciencia y Tecnología y declarada de interés por UNESCO.



Crónica de dos días de emociones y aprendizajes:

Al llegar a Montevideo, Mariana, una entusiasta de la divulgación científica me esperaba embanderada con los colores del evento para acompañarme en el traslado hasta las sierras uruguayas. En hora y media de ruta comencé a dejar atrás la vorágine de mi rutina -que nada tiene que ver con lo que viviría los siguientes días- y conversé sobre costumbres, economía, fútbol, educación y tantos otros  temas, todos esos que aparecen espontáneamente cuando sobran las ganas de conocerse.
Luego del mediodía del jueves 18 llegamos al  predio de UTE – ANTEL donde se realizó la Feria. Un maravilloso entorno natural sustentable, aire puro, arquitectura tradicional, y excelente compañía enmarcaron el evento educativo, científico, cultural, tecnológico y social.
Fui recibida con un exquisito almuerzo casero y el abrazo tan cálido de con quien hace años intercambiaba a través de las redes sociales: Carla Pereira, maestra uruguaya, especialista en Ciencias y TIC, Gestora Departamental de Cultura Científica, referente en el uso de las XO del Plan Ceibal, pero además organizadora, líder, guía y el “motor” -junto con su equipo- de esta fiesta.
Niños y jóvenes formando equipos de trabajo armaron sus stands y expusieron sus proyectos  ante los evaluadores, compañeros y visitantes. Pero además participaron de paseos, deportes, talleres y actividades recreativas durante las tres jornadas.
Organizadores y colaboradores voluntarios  (muchos de ellos provenientes de organizaciones juveniles de la sociedad civil) estuvieron en cada uno de los detalles para que todo salga impecable.

Un fin de semana lleno de “eurekas”

Así titulaba el Diario uruguayo Cromo. Un proyecto para cargar las XO sin uso de electricidad, otro de concientización sobre el uso de redes sociales, un proyecto de reciclado, un guante que “lee” señas y escribe en formato texto en la XO, un video juego de la historia uruguaya, una silla de ruedas controlada por voz, un horno a energía solar, son solamente algunos de los más de 160 stands que conformaron la Feria Nacional de Clubes de Ciencias en las que participaron chicos de todos los departamentos de Uruguay y de otros países de la región como Argentina, Paraguay, Chile y Colombia.
Hacia la tarde se realizó el acto de apertura, con duración y palabras justas enmarcadas con las coloridas banderas de cada delegación y la orquesta sinfónica juvenil.
El primer día –en el que evaluadores seleccionados especialmente recorrieron cada stand para escuchar sobre cada proyecto- culminó con una agradable cena y una actividad nocturna organizada por el Observatorio Astronómico Los Molinos DCC, DICyT.
En el segundo día la Feria recibiría visitas de familiares, miembros de la comunidad, grupos escolares, y del Ministro de Educación de la Nación.

El potencial educativo de los Clubes de Ciencias.


Ya había tenido la oportunidad de saber sobre iniciativas de este tipo, pero visitarlas, ver los proyectos realizados, conversar con sus organizadores, participantes, docentes y orientadores me permitió confirmar que a este tipo de propuestas educativas subyace un modelo de aprendizaje muy poderoso: se trata de propuestas que fusionan la alfabetización científica y la alfabetización digital. La primera entendida como aquella en sus tres dimensiones: la comprensión de conceptos y leyes básicas de las ciencias; el desarrollo de competencias relacionadas con el modo de "hacer ciencia" (pensamiento crítico, formulación de interrogantes e hipótesis-problema, la interpretación de evidencia, la construcción de modelos explicativos, la argumentación etc); y finalmente el impacto social, cultural, económico, político y ambiental del desarrollo científico. La alfabetización científica implica entonces “dar sentido al mundo que nos rodea” (Pozo y Gómez Crespo, 1998). La segunda, -la alfabetización digital- como el conjunto de competencias que permiten aprovechar los recursos tecnológicos para resolver de forma eficiente, creativa, crítica y colaborativa desafíos que impone el mundo social, académico y laboral. La alfabetización tecnológica requiere el desarrollo de habilidades técnicas y cognitivas para el uso de dispositivos y software en la realización de diversas tareas tales como: buscar, evaluar, gestionar y compartir información; producir contenidos; expresar y comunicar ideas. Implica el empleo de múltiples formatos, lenguajes y sistemas de representación como texto, imagen y video. Finalmente requiere el desarrollo de un sentido de responsabilidad y actitud crítica frente a las nuevas tecnologías.

El trabajo con TIC, el aprendizaje basado en proyectos, el trabajo colaborativo son otros elementos que predominan en la propuesta de Clubes de Ciencias. Los roles pedagógicos también ofrecen oportunidades interesantes: el "orientador" que no es necesariamente un experto, sino un facilitador del aprendizaje, y el "investigador novel" productor de saber y protagonista de su aprendizaje. Finalmente la interesante integración de los diversos actores de la sociedad, articulando el sector privado, el público, la escuela, la familia, la comunidad científica, las organizaciones civiles como condición para el logro de objetivos educativos comunes.


La historia que no puedo dejar de contar.

Nicolás sufrió hace pocos años una enfermedad repentina que tuvo como diagnóstico la parálisis de sus dos piernas. Participa desde el año pasado en los Clubes de Ciencias en Uruguay, comenzó con un proyecto de un estimulador de piernas con el que fue premiado, hoy él junto al compromiso de quienes lo rodean ha desarrollado un dispositivo que lo ayuda a caminar y ejercitarse. Con total naturalidad Nicolás relató su experiencia a cada visitante que se acercaba a su stand, pero nada se hablaba de las dificultades sino de todo lo que hasta ahora había logrado y lo que falta por hacer. En esta oportunidad el jurado seleccionó otros proyectos para otorgar los primeros premios, pero Nicolás recibió el Premio Olivia elegido por sus compañeros "aún más importante" según su mamá. Un ejemplo.

Una oportunidad de compartir.

Durante la mañana del viernes 19 participé de una de las actividades paralelas a la Feria brindando una conferencia que titulé “Los ambientes educativos dotados de tecnología: desafíos y oportunidades para la construcción de conocimiento” (*1) en la que abordé algunas temáticas relacionadas al uso de TIC en general e Internet en particular en el aula, haciendo foco en la evaluación de la calidad de los contenidos online, uno de los aspectos que preocupaban especialmente a quienes me convocaron para participar del evento. Más de 130 docentes y orientadores recibieron su certificado de asistencia. Algunos de ellos se acercaron para saludarme y agradecer mi presencia, pero uno de ellos dijo algo que no olvido: “Me voy con más ganas, con miles de interrogantes e ideas nuevas”. Por mi parte, tarea cumplida.

Les dejo la presentación que acompañó mi conferencia:

(*1) Título inspirado en el libro de Mariana Maggio Enriquecer la Enseñanza.

Finalmente agradecer al Departamento de Cultura Científica de la Dirección de Innovación, Ciencia y Tecnología por invitarme a formar parte de este gran evento, pero muy especialmente a Carla Pereira quien me ha demostrado todo lo que se puede hacer con vocación, pasión, desinterés y un gran equipo. Sin dudas, participar de esta fiesta ha sido una de las más gratificantes experiencias que me permitió vivir mi profesión.

Aquí podrán ver algunas fotos que espero muestren algo de lo que se vivió en estas jornadas.