Aprendizaje por proyectos en el Siglo XXI



En mi experiencia en formación docente he tenido la suerte de conocer profesores muy diferentes, de contextos diversos, de todos los niveles educativos y las preguntas más urgentes son siempre las mismas: qué y enseguida cómo enseñar

Si nos referimos particularmente al desarrollo de las habilidades del siglo XXI, el cómo se vuelve un gran desafío. Antes, recordemos que éstas pueden resumirse en: 

La alfabetización tecnológica: implica el desarrollo de habilidades técnicas y cognitivas necesarias para el uso de recursos tecnológicos en la resolución eficiente, creativa, crítica y colaborativa de los desafíos que impone el mundo social y laboral. 

El pensamiento crítico: requiere el desarrollo de la capacidad de resolver problemas complejos de forma creativa y reflexiva. 

La colaboración: implica un abordaje colectivo en la resolución de problemas y requiere un enfoque social del aprendizaje. 

Una estrategia conocida pero no tan aplicada en el aula es el trabajo por proyectos. 

El trabajo por proyectos, o el enfoque basado en proyectos, es una metodología propuesta apenas avanzado el Siglo XX por el profesor William Heard Kilpatrick quien consideraba que las escuelas se basaran en la elección de proyectos que promuevan "actividades con propósito". 

Hoy sin dudas sigue vigente el modelo y permite el desarrollo de las habilidades del siglo XXI entre muchas otras. Sus principales características son: 
-Está centrado en el alumno, que asume un rol protagónico y activo.
-Implica que sean los alumnos quienes establezcan sus metas, tiempos y ritmos de trabajo.
-El profesor asume un rol de guía, facilitador y moderador.
-Las actividades son a largo plazo
-Existe un eje central que atraviesa todas las actividades y les da coherencia y sentido.
-Permite y promueve el trabajo interdisciplinario y transversal al currículum.
-Requiere trabajo grupal, distribución de tareas, roles y responsabilidades.
-Implica una evaluación de tipo procesual y formativa. 

Un emprendimiento de tipo comercial, una producción audiovisual, una investigación, un trabajo de campo, una campaña, un diseño que resuelva algún problema o necesidad, son algunas de las posibilidades que nos brinda este enfoque. 
El desarrollo a largo plazo de un proyecto, además de favorecer el aprendizaje de los contenidos conceptuales en torno a los cuáles se lleve a cabo el trabajo, pone en juego y requiere el desarrollo de habilidades procedimentales y actitudinales fundamentales, entre ellas: las de pensamiento crítico y colaboración.
Abordar un proyecto analizándolo desde distintas perspectivas, utilizando los recursos más adecuados, valiéndose de conocimientos previos, dejando de lado prejuicios y aceptando la posibilidad de diversas respuestas correctas, tomando decisiones, evaluando y ajustando lo realizado, no sólo permite el desarrollo del pensamiento crítico, sino que además favorece la iniciativa, la autonomía y la autoestima. 
El trabajo en equipo demanda la puesta en práctica de capacidades tanto cognitivas como sociales e interpersonales. Colaborar requiere de habilidades de trabajo en equipo, escucha activa, productividad, liderazgo, distribución de roles y construcción colectiva, así como actitudes de responsabilidad, flexibilidad, empatía e integración. Potencia valores como la tolerancia, el respeto de otras formas de hacer y de aprender. 

El proyecto con TIC: 

Si queremos formar para el futuro, las TIC serán recursos centrales ante cualquier desafío que la vida laboral, social o académica imponga. Encontrar el recurso adecuado (el más eficiente, pero además el que potencie, mejore o haga posible el trabajo) y aplicarlo en el marco de un proyecto que trasciende a las herramientas será el gran desafío. Se trata de utilizar la tecnología en la medida en que ésta aporte significativamente al proyecto. Así, la tecnología permitirá capturar, buscar, editar, procesar y almacenar como también compartir y comunicar contenidos reales de los proyectos. 

Desde el aula hacia la comunidad: 

El enfoque de proyectos tiene un enorme potencial en sentido comunitario. Los proyectos pueden tener algún objetivo o aspecto que trascienda el currículum y las paredes del centro educativo. Vincular el currículum con alguna cuestión que afecte al entorno social, dándole así al proyecto un valor significativo para la comunidad. 
Una campaña social, ecológica, turística o sanitaria, una radio o periódico local, una investigación sobre algún tema o problema que afecte a la comunidad son algunas de las ideas que se pueden llevar a cabo desde nuestro colegio y por qué no en colaboración con otro. 
De ésta forma se promueve además la responsabilidad social, el sentido de pertenencia, de solidaridad y de comunidad.

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