Las TICs y los cambios en la forma de pensar



¿Internet nos hace más estúpidos o más inteligentes?

¿Cómo pensamos? (en su acepción cognitiva) es una preocupación eterna que en general ha tenido como respuesta una única forma legítima de "pensar bien" en base a un modelo cultural dominante.
La cultura letrada escolar moderna está íntimamente ligada al pensamiento científico hipotético deductivo, a la lectura individual silenciosa y al libro como fuente de saber. Así intentamos enseñar a pensar bien. Pero, como ya sabemos, se trata de un desafío mal planteado e incumplido.
Hoy, frente a ese modelo hegemónico, nos alarmamos y hablamos de superficialidad e inmediatez, creyendo que estamos diagnosticando un proceso de degeneración cultural.

El problema se vuelve interesante cuando revisamos la historia y notamos que se trata de una disputa que se reedita cada vez que una novedad pone en cuestión ciertas jerarquías y postulados de un paradigma en crisis.

No podremos aún saber con certeza cuáles serán los cambios que Internet generará en nuestra forma de pensar, pero sin dudas los habrá y negarlos será sólo pérdida de tiempo.

Hay quienes afirman que Internet nos hace más inteligentes, productivos, autónomos, activos y colaborativos, que la web nos informa, nos conecta y nos potencia. Otros, en cambio, consideran que Internet es una fuente no confiable de información, que el pensamiento se vuelve inmediato, superficial, epigramático y simple.
Ante el debate, es probable que Internet no nos esté volviendo más estúpidos -cómo declararía Nicholas Carr- pero tampoco debemos caer en un optimismo excesivo.

Un estudio realizado en febrero de este año por el University College of London llamado "The Virtual Revolution - Homo Interneticus" (La revolución virtual - Homo Interneticus), evaluó el comportamiento de varios jóvenes y arribó a las siguientes conclusiones:
  • La red no sólo cambia los comportamientos de las personas, sino también su forma de pensar.
  • Los jóvenes son cada vez más capaces de realizar varias tareas al mismo tiempo.
  • Los jóvenes tienen menos capacidad de concentración y de leer y escribir textos largos.

Al menos, tenerlo en cuenta!

Más allá de las dudas que nos puedan dejar este tipo de trabajos tan escépticos y de la enorme cantidad de estudios optimistas que afirman lo contrario, nuestra condición de contemporáneos al cambio nos limita para llegar a certezas.
Estos estudios cumplen un rol en el debate y quizás sea oportuno que los tengamos en cuenta cuando proponemos la enseñanza con tecnología, principalmente en los primeros años de escolaridad en los que se pone en juego justamente el desarrollo de las principales habilidades cognitivas.


Fuentes: Diginota | Popsci | Maikeinal